Sobre las mal llamadas dismetrías en la podología

Mucho he debatido conmigo mismo sobre lo apropiado del título de este articulo. Pero ya que iba a dejar negro sobre blanco mi opinión, no podía dejar de hacer referencia, a que el término comúnmente usado de “dismetría” no está recogido por la RAE. Para hacer referencia a una discrepancia de longitud entre ambas piernas, se pueden usar términos como disimetría, asimetría ó heterometría, y así quería dejar constancia.

Muchas personas y deportistas acuden a nuestra consulta de biomecanica  preguntando por dismetrias, por sus causas y por su tratamiento, a ellos va dedicado este post.


Las disimetrías de los miembros inferiores se pueden clasificar en tres grupos:

  • Las ambientales: son temporales y corresponden a un factor externo como diferencias de altura del calzado, irregularidades del terreno,…

  • Las anatómicas: Derivadas de una diferencia real entre las longitudes de los fémures y/o tibias. Suelen ser de carácter congénito, traumático, infeccioso ó como resultado de un trastorno del desarrollo correcto de las extremidades.

  • Las posturales: Las denominadas falsas asimetrías. Son derivadas de problemas posturales de las articulaciones de carga (columna, cintura pélvica, rodillas y/o pies) y que suelen estar relacionadas con alteraciones de las cadenas musculares.

Una vez definido el tema, me gustaría hacer varias apreciaciones.


En primer lugar, todos presentamos una cierta disimetría entre ambas piernas. Los humanos somos asimétricos tanto por fuera como por dentro, por lo que encontrar cierta discrepancia no debe de alertarnos. Existe una serie de indicios que nos podrán hacer sospechar de la existencia de una disimetría excesiva, como son por ejemplo, pisarnos siempre la misma pernera del pantalón ó descansar siempre sobre la misma pierna, cuando estamos de pie parados (por lo general la más corta).



Dismetria detectada en estudio biomecánico y confirmada con estudio radiológico del pie
Dismetria detectada en estudio biomecánico y confirmada con estudio radiológico del pie

No hay consenso en a partir de cuantos milímetros de diferencia se considera patológico, y esto en parte es por la gran heterogeneidad entre los individuos. Ante una diferencia dada, habrá individuos que desarrollen un problemática y otros no, ya que existen factores adicionales tales como el peso, la estatura, la edad, la actividad, la calidad genética, etc. que pondrán a prueba la discrepancia con resultados satisfactorios o nefastos. Cuando una disimetría anatómica es susceptible de causar patología musculo-esquelética, debe de ser tratada mediante alza compensadora en la extremidad más corta.

 

Para la medición de la disimetría los facultativos usan diferentes métodos. Para mí, el sistema más objetivo y fiable (aunque no exento de error), es la telemetría de miembros inferiores en carga y descalzo. Se trata de una radiografía de las extremidades inferiores, en las que podemos visualizar los iliacos, las caderas, las rodillas y los tobillos, por lo que podemos realizar diferentes mediciones. En mi opinión, las radiografías de caderas AP  no son validas para realizar una medición, ya que al no aparecer ni las rodillas ni los tobillos, nos faltan datos sobre su posicionamiento. Hay que recordar, que las radiografías son imágenes proyectadas en una película, y al igual que en las sombras chinescas, la distancia de la estructura al foco varía su tamaño. Si el sujeto presenta por ejemplo una rotación pélvica, el lado más alejado de la placa radiográfica aparecerá aumentado. El facultativo debe de saber reconocer estas situaciones para no falsear las mediciones. Aun así, sigue siendo la prueba de elección para la confirmación y cuantificación de las disimetrías.

 

El cuerpo, en su afán de reducir el riesgo de lesión (principalmente de la médula espinal), es capaz de producir una serie de compensaciones. Como compensaciones de acortamiento de la extremidad más larga destacan la flexión de la rodilla y la pronación del pie (esta última la más frecuente). Mediante el aplanamiento del arco del pie, el cuerpo puede compensar parte de la asimetría al disminuir la distancia del suelo a la cadera, pero esto no es gratuito. Mediante la pronación compensadora se producen alteraciones de alineación y de cargas tanto en la rodilla como en el pie que pudiera dar lugar a lesiones por alteraciones en las fuerzas que en ellos inciden.

 

Es muy habitual, que el talón de la pierna más corta se levante intentando alargar funcionalmente la pierna. En grandes disimetrías, esto es fácilmente visible y apreciable por parte del sujeto, pero en disimetrías más pequeñas, solo las plataformas de presiones son capaces de detectarlo. Esta compensación de alargamiento, generará con el tiempo un aumento de trabajo para algunas estructuras, resultando en sobrecargas musculares posteriores y alteraciones del antepie como helomas, durezas y/o deformidades digitales.

 

En cuanto a las disimetrías posturales, estas suelen darse con más frecuencia a nivel del sacro y especialmente, a nivel de los iliacos. Estas disimetrías, que pueden detectarse en clínica, deben de ser tratadas por un osteópata que reajustará la pelvis y las cadenas musculares involucradas. También puede darse el caso, en el que la disimetría sea consecuencia de una rodilla bloqueada en flexión (tras una cirugía por ejemplo) ó de un arco del pie más bajo que el otro (un pie mas plano que otro). En estos últimos casos, el aplanamiento del pie se produce en la pierna más corta (y no como compensación de pierna larga), siendo la causa de una disimetría postural. Un tratamiento mediante plantillas que coloquen los arcos de ambos pies a la misma altura, compensará la asimetría.

 

Para acabar, dos apreciaciones más.

 

Por un lado, los niños no crecen simétricamente, por lo que encontrar en los estudios biomecanicos infantiles una pequeña disimetría no debe de preocuparnos en exceso, ya que puede ser transitoria. Tanto en estos casos, como en los casos de una asimetría significativa que tenga que ser compensada con alza, deberán hacerse revisiones periódicas hasta el final del crecimiento, ya que una plantilla con alza para el niño puede evitar problemas mayores.

Por otro lado, las cirugías protésicas de cadera ó rodilla suelen alterar la longitud original de la extremidad. Es aconsejable realizar una medición postoperatoria de las extremidades para conocer la longitud total a la que ha quedado la extremidad y compensar la diferencia mediante un alza si fuese necesario.

 

Para concluir, y a modo de resumen, las disimetrías de la extremidad inferior son frecuentes, unas son fisiológicas, otras transitorias, algunas postraumáticas, otras tantas posturales, unas están compensadas, otras no,… muchas no necesitan ser tratadas y en otras… un alza adecuada puede prevenir ó solucionar graves complicaciones musculo-esqueléticas.



Si te ha gustado, compártelo.

Pedro Luis Rivera García.

Podólogo especialista en biomecánica.

Clínica Del Pie Rivera.

Murcia - Molina de Segura - Lorca

Escribir comentario

Comentarios: 3
  • #1

    Pedro j rivera plaza (miércoles, 14 octubre 2015 18:14)

    Exquisito trabajo, sencillo e ilustrativo. Transmite conocimientos.

  • #2

    Adrià Carné (miércoles, 02 diciembre 2015 12:01)

    Hola, como se puede saber si la asimetría en los niños se va a corregir por si sola? Muchas gracias

  • #3

    Miguel Angel (jueves, 03 diciembre 2015 01:10)

    Hola, si un paciente tiene simetría a nivel de hombros lumbar y caderas, pero tiene un miembro 1cm mas largo que otro con sintomatologia lumbar, donde busco? Pondria alza? Gracias!